Dadas las características del conocimiento que albergan del cuerpo humano, el acupuntor conoce pormenorizadamente cada terminación nerviosa y cuáles son los puntos en los que debe incidir para reconducir el equilibrio energético del paciente. Porque, al contrario que la medicina occidental moderna, la acupuntura trata las patologías como un todo, un conjunto de síntomas físicos en conjunción con la mente, además de prevenir y no solo tratar los síntomas.

 

Esta disciplina milenaria considera al individuo como una fuente de energía en sí misma y cuyo torrente vibratorio circula por todo el organismo. A este torrente lo denominan “qi”, el cual recorre todo el cuerpo fluyendo normalmente, de manera que cuando este normal funcionamiento se obstruye, aparecen las molestias, las enfermedades y los padecimientos.

 

El acupuntor es el especialista encargado de reconducir el torrente de energía libremente por el organismo, para lo cual se sirve de pequeñas agujas que se colocan estratégicamente. Son indoloras y el paciente debe informar al acupuntor en caso de llevar marcapasos o válvulas, en general cualquier dispositivo interno.

 

Los puntos que activa la acupuntura son perfectamente conocidos por el especialista, conocimiento que debe acreditar mediante diplomas, títulos y en última instancia, por el reconocimiento de sus pacientes. Esto es algo que se descubre a través de conocidos y opiniones de personas atendidas. Porque a día de hoy no existe un título académico oficial como tal que acredite a un acupuntor en España, lo cual no es inconveniente para que este profesional disponga de su título expedido por una entidad de otro país o mediante la tutoría de otro acupuntor.

 

La finalidad curativa o terapéutica de la acupuntura no es algo ni nueva ni está puesta en entredicho. Es más, si el renacer del uso de esta técnica está teniendo lugar de manera muy acelerada en la actualidad, esto da la medida de que es eficaz contra una serie de molestias, disfunciones y problemas físicos cuya connotación mental y anímica afectan al individuo.

 

La ansiedad, el insomnio, las cefaleas constantes, trastornos digestivos, las dependencias y hasta la infertilidad, son tratadas con éxito en centros especializados en toda España. Estos desajustes, la imposibilidad de abandonar el tabaco, junto con la falta de voluntad para seguir dietas y por lo tanto no conseguir bajar de peso, son famosas por encontrar solución.